viernes, 9 de noviembre de 2018

Proyecto Final de TIC "El mundo actual y su desarrollo tecnológico"

EQUIPO 3 

Torales Valdez Gerardo

Tecnología aplicada en el sector pesquero

Las redes presentan innovación en su forma, ya que poseen paneles de mallas cuadradas y rejillas para liberación de juveniles, con tamaños más grandes de lo que indica la norma.

Justo antes de que finalice la veda de la merluza, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y representantes de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) realizaron una inspección al buque Bonn, anclado en San Vicente (Región del Biobío), destacando el uso de arte de pesca de fondo (o arrastre) con modernas tecnologías.
“Desde el año 2004 esta forma de captar la biomasa ha evolucionado con la introducción de nuevos instrumentos y tecnologías que aseguran una actividad más sostenible”, afirmaron en el recorrido desde la Asipes.

Los ejecutivos y miembros de la tripulación mostraron cómo se están utilizando materiales sintéticos como el polipropileno en redes, las cuales también presentan innovación en su forma, ya que poseen paneles de mallas cuadradas y rejillas para liberación de juveniles, con tamaños más grandes de lo que estipula la norma.

“Con esta tecnología, los capitanes pueden determinar cuáles son las especies que están capturando, permitiendo seguir las determinadas especies en forma adecuada. Las mallas y redes fueron desarrolladas por la industria, las que permiten que los peces pequeños puedan escapar vivos y mantenerse dentro de la biomasa que pasa a reproducirse”, aseguró el presidente de la Asipes, Luis Felipe Moncada.

Fuente: Asipes.El timonel del gremio industrial también aseveró que el 98,5% del fondo marino chileno corresponde a arena, roca y fango, por lo que esta práctica no produce un daño; salvo en los Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), los que corresponden a fuentes hidrotermales, los arrecifes coralinos y los montes submarinos, los cuales están protegidos por la normativa.

Según cifras de los industriales, la pesca con redes de arrastre actuales operan con una gran selectividad sobre las especies objetivo, obteniéndose del total de las capturas un 98% de merluza cola, un 98% merluza tres aletas y un 91% en merluza común.

Lo anterior se consigue a través de equipos para detectar cardúmenes como sondas y sonares, la experiencia de los capitanes, la distribución de las especies objetivo y la selectividad de los artes de pesca; así como la radio y el satélite para localizar los bancos de peces y dispositivos para reunir peces que atraen a la biomasa objetivo, poniéndolos más al alcance de las redes.

Finalmente, Moncada sostuvo que “además de las innovaciones técnicas hay también importantes avances en los procesos. La incorporación de los observadores a bordo del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), por ejemplo, hablan de una fiscalización permanente y rigurosa de parte de la autoridad”.
Los constantes avances en tecnología de pesca han supuesto alcanzar el pico mundial de capturas y suponen una amenaza mayor para el futuro del pescado y del marisco salvaje que el cambio climático, según un estudio que hoy publica la revista “Nature Communications”.




El estudio, liderado por el investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de
Barcelona Eric Galbraith y en el que han participado las Universidades de California (EE.UU.) y de Québec (Canadá), confirma que el cambio climático representa una gran amenaza para la pesca mundial, pero pone de relieve que la mejora continuada de la tecnología pesquera podría representar una amenaza aún mayor.

El estudio de los problemas ambientales a gran escala, como la pesca global, suele estar dividido entre los científicos naturales, que estudian los aspectos físicos, químicos o biológicos, y los científicos sociales, que analizan la dimensión humana.

Este nuevo estudio incluye tanto los aspectos naturales como los sociales, con lo que los autores han podido calcular cómo los factores climáticos, económicos y tecnológicos se suman a escala global cuando son observados durante muchas décadas.

Según explicó Galbraith, la investigación utiliza un nuevo modelo de ecosistema biofísico, basado en principios metabólicos simples y limitado a los registros de captura de peces proporcionados por los gobiernos de todo el mundo.

"Cuando reunimos todas las ecuaciones para el modelo y las comparamos con los datos, nos llamó la atención que los avances en la tecnología pesquera son la mejor explicación al incremento histórico de las capturas de peces en el siglo XX", puntualizó David Carozzi, investigador de la Universidad de Québec, en Montreal.

Según el estudio, el resultado de la mejora constante de la tecnología en la pesca hace que en un primer momento las capturas aumenten ya que los pescadores extraen una cantidad cada vez mayor de pescado, pero en un determinado momento los peces son tan escasos que ya no puede reproducirse a la misma velocidad a la que son capturados.

A partir de este momento, la pesca queda estancada con un exceso de pescadores y barcos de pesca -acumulados durante los años de bonanza- de manera que, junto con una tecnología en crecimiento continuado, se ve abocada al colapso, advierte el estudio.

"La pesca mundial es simplemente la suma de muchas pesquerías individuales, y nuestros resultados sugieren que podríamos haber superado el pico máximo en la captura mundial", señaló Daniele Bianchi, de la Universidad de California.

"Aunque hay algunas excepciones locales, el panorama general es que las novedades en tecnología pesquera significarán menos pescado y marisco salvaje para el consumo humano si no se introducen mejoras en la regulación de la pesca", resume Bianchi.

"Aunque muchas personas son conscientes de que la tecnología fue un factor importante en el agotamiento de las pesquerías en el pasado, no ocupa ahora un primer plano en las discusiones sobre los riesgos futuros", argumenta Galbraith.

El estudio también demuestra que, incluso con el peor escenario de emisiones de CO2, las capturas mundiales de peces podrían mantenerse a niveles actuales a lo largo del siglo XXI si se detiene la pesca excesiva.

"Las nuevas tecnologías son una espada de doble filo porque pueden empeorar las cosas al permitir capturar demasiado pescado, pero el seguimiento de barcos pesqueros mediante satélite y el rastreo genético de peces pueden ayudar a la regulación. Es un desafío continuo para la sociedad controlar el potencial de destrucción que surge de las nuevas tecnologías, y darles un uso constructivo", concluye Galbraith.
AZTI participa en el proyecto de investigación Europeo SMARTFISH-H2020, coordinado por SINTEFF Ocean de Noruega, y cuyo objetivo es desarrollar soluciones tecnológicas para un sector pesquero eficiente, conforme y ecológicamente sostenible.


Los representantes de AZTI participaron en la primera reunión del proyecto que tuvo lugar en Trondheim (Noruega) los días 17 y 18 de enero del 2018 y que congregó a 35 expertos procedentes de 18 socios europeos del mundo académico, de institutos de investigación y de la industria con el fin de debatir sobre los primeros pasos para desarrollar tecnologías innovadoras para la pesca de captura marina sostenible.

Debido a la creciente presión sobre la extracción de recursos marinos, con cada vez más llamamientos a la sostenibilidad en el sector, el proyecto SMARTFISH-H2020 tiene por objeto desarrollar, ensayar y promover un conjunto de sistemas de alta tecnología que optimicen la eficiencia de los recursos, mejoren la recopilación automática de datos, demuestren el cumplimiento de la normativa en materia pesquera y reduzcan el impacto ecológico del sector en el medio marino.

En 2017 la Unión Europea aprobó la financiación de este proyecto con casi seis millones de euros para los próximos cuatro años. A mediados de enero los participantes del proyecto participaron en la reunión de lanzamiento celebrada en Trondheim, Noruega. Durante dos días, un consorcio interdisciplinar formado por desarrolladores de tecnología y proveedores de equipamiento, empresas pesqueras, institutos de investigación y gestión pesquera y universidades de seis países de Europa debatió sobre los primeros pasos a dar y sobre cómo conseguir una cooperación eficaz entre los diferentes sub-proyectos.

En el periodo entre 2018 y 2021, el grupo del proyecto SMARTFISH-H2020 revolucionará la producción pesquera sostenible mediante innovaciones tecnológicas. Los investigadores y socios industriales explotarán y continuarán con el desarrollo de innovaciones tecnológicas ya existentes en el ámbito de la visión artificial, tecnología mediante cámara, procesamiento de datos, aprendizaje automático (machine learning), inteligencia artificial, análisis de Big Data, smartphones y tablets, tecnología LED, tecnología acústica y de vehículos teledirigidos (ROV). Según Hanne Digre, Directora de Investigación del Departamento de Tecnología de Alimentos Marinos de SINTEF Ocean «El objetivo del proyecto SMARTFISH-H2020 es crear sistemas innovadores pioneros que puedan realmente revolucionar el sector en cuanto a procesos de monitorización, análisis y mejora en todos los ámbitos del sector pesquero europeo.»

Los avances ayudarán a los pescadores comerciales de toda Europa a tomar decisiones fundamentadas durante las fases de pre-captura, captura y post-captura del proceso de extracción. «Las nuevas tecnologías innovadoras que estamos desarrollando en el proyecto mejorarán la eficacia de la captura para los pescadores, así como la composición de especies en las capturas en las pesquerías de toda la UE» afirma el Coordinador del Proyecto, Bent Herrmann. Y añade «Esto a su vez conllevará una mayor eficiencia económica tanto para la industria como para los pescadores individuales, así como una reducción del índice de mortandad de peces no deseado, de manera que haya menor presión pesquera innecesaria y menos daños al ecosistema.» Sin embargo, estas herramientas no están destinadas únicamente a la industria pesquera. El proyecto también proporcionará nuevos datos para la evaluación de poblaciones de la pesca comercial y mejorará la calidad y cantidad de la información procedente de las encuestas de evaluación tradicionales. De esta forma será posible realizar una valoración más precisa del stock pesquero y evaluar poblaciones (stocks) con escasez de datos y, consecuentemente, difíciles de gestionar. Además, el proyecto accederá automáticamente a datos ya recabados sobre capturas de pesquerías, lo que permitirá crear reglamentos de gestión para alcanzar mayores índices de cumplimiento.

AZTI coordina el Work Package 1 en el que se desarrollarán y probarán tecnologías acústicas y ópticas para la discriminación de tallas e identificación de especies en las pesquerías de cerco. Además, AZTI participa también en el desarrollo de infraestructura de hardware y software para la adquisición  de datos científicos y pesqueros, y en la coordinación de las pruebas de las tecnologías en las flotas de cerco y de arrastre del Golfo de Bizkaia.

El Dr. Herrmann concluye que «Las tecnologías innovadoras y con un gran impacto que contribuyen a la explotación de los recursos marinos están muy cotizadas no solo por la industria, sino también por la administración y los ciudadanos; y SMARTFISH es parte de la solución.
La sobreexplotación de los caladeros marinos está provocando un grave estancamiento de la pesca en todo el mundo. Las nuevas tecnologías aplicadas en el sector acuícola se abren paso para aportar soluciones a los problemas de abastecimiento de pescado.



Según la pirámide alimentaria y los expertos en nutrición, es recomendable consumir pescado al menos tres veces por semana, por lo que se trata de uno de los ingredientes esenciales en nuestro menú diario. Para ofrecer al consumidor un producto de óptima calidad, se están desarrollando técnicas acuícolas a nivel internacional que sirven como complemento necesario para la pesca extractiva tradicional. Con un crecimiento promedio anual de 9,2% a partir de 1970, la acuicultura se ha convertido en el sector más dinámico productor de alimentos de origen animal en el mundo. La FAO proyecta que entre los años 2015 y 2030 la pesca extractiva se estancará, mientras que la producción derivada de la acuicultura continuará en aumento. Se estima que el consumo per cápita mundial aumentará desde los 16 Kg en la actualidad hasta los 19 Kg o 21 Kg en el 2030. 

Para llevar a cabo este proceso aprovechando todas sus capacidades, se comienzan a desarrollar investigaciones para dinamizar el diálogo entre industria pesquera y tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Las tecnologías pueden ser una herramienta óptima para desarrollar nuevos mecanismos de control, automatización de procesos, y trazabilidad del producto hasta su llegada al mercado. Países de gran diversidad hidrobiológica como Chile e India encuentran en los nuevos procesos acuícolas una solución clave para luchar contra la situación actual de sobrexplotación de los caladeros marinos. 

Dentro del contexto pesquero global, la acuicultura deberá ser la fuente principal, que a corto plazo permita suplir el déficit actual en el nivel de capturas de organismos marinos. El desarrollo en el cultivo, para proveer especies de peces comerciales, ha sido y es una actividad en constante expansión. Esta, ha crecido de manera sostenida a una tasa del 10% a partir de 1984, en comparación con los volúmenes de capturas por pesca que sólo han aumentado en un 1,6%, presentando además una tendencia decreciente en los últimos años (Rawlinson y Forster, 2000; FAO, 2003). Esto puede verse claramente reflejado durante el año 2001 donde la acuicultura contribuyó con un más de un 30% de la producción mundial de peces (FAO, 2003), proyectándose que para el 2010 ésta variaría entre 77 y 114 toneladas, y su incremento respecto de la producción actual estaría asociado directamente a la acuicultura, que contribuirá con 27 a 39 millones de toneladas (FAO, 2003). 


El Desarrollo de la agricultura

Pero, para analizar las capacidades de los procesos vigentes en el sector acuícola, debemos partir desde el inicio. De hecho, los proyectos de acuicultura presentan muchas analogías con los del sector agrícola, ya que requieren una formación parecida, los mismos modelos de diseño y análisis, y personal cualificado y con experiencia para llevar a cabo el diseño y la implementación de los planes de desarrollo. De igual manera, tanto la acuicultura como la agricultura son susceptibles de sufrir trastornos provocados por las circunstancias de su entorno, tales como la contaminación o los cambios económicos o sociales de la localidad donde se desarrolla dicha actividad. 
Este es el principal motivo del acelerado crecimiento de la industria acuícola en el mundo desde la década de los noventa. Así, han surgido diversas metodologías que permiten definir estrategias de producción acuícola y planes de desarrollo abarcando desde la definición de la especie de cultivo, hasta la selección de sitios para la instalación de centros productores. No obstante, es fundamental tener siempre en cuenta las condiciones “a priori” del medio natural. Este hecho resulta evidente ya que un análisis de las estrategias de producción de los países que hoy son potencia en materia de acuicultura, revela que existe un factor común que les ha permitido superar al resto: la capacidad de “maximizar el uso de las condiciones naturales o de entorno”. 

Cada país precisa su propia estrategia

Es necesario crear estrategias en cada país que determinen los sectores en los que se puede trabajar según las especies marinas o características naturales existentes. Siguiendo  rodaballo_china.jpgesta línea, se desarrollan metodologías integrales multidisciplinarias y sistémicas que incluyan desde la identificación de la especie conveniente para producir en cautiverio y los requerimientos técnicos y económicos, la preparación, la evaluación y aceptación, la ejecución y el seguimiento y la evaluación de un proyecto de inversión industrial acuícola, pero siempre en el contexto sectorial de esta actividad y maximizando los “factores del entorno locales”. 

A la hora de afrontar un proyecto integral en el terreno acuícola, hay que tener en cuenta, además de los riesgos financieros, comerciales, o legales de la implantación de una tecnología concreta, los factores inherentes a dicha tecnología. El riesgo tecnológico tiene relación con la formulación de un buen paquete tecnológico, pensado para producir el recurso de interés (pez, molusco, crustáceo o equinodermo) a escala comercial, equivalente a cientos o miles de toneladas. En este caso, resulta necesario que la tecnología se encuentre suficientemente madura y que para obtener una producción a gran escala se realice fundamentalmente replicando las unidades productivas que dispone el centro demostrativo. Para evitar cualquier inconveniente, se debe acordar con el inversionista la posibilidad de iniciar su empresa con niveles de producción mínimos, ajustándose a un crecimiento proyectado en función de las capacidades técnicas y resultados parciales obtenidos en el negocio. Por ejemplo, se puede partir con un centro de 50 toneladas, con un crecimiento de 100 toneladas anuales hasta llegar a producir 500 toneladas por ciclo de producción. 

La implantación de este tipo de sistemas debe comenzar por la previa cuantificación y evaluación del material en el proceso de desarrollo de la tecnología de producción y en el proceso de empaquetamiento y transferencia de ésta a las empresas productoras. Dentro de este contexto, para identificar y definir el producto final, se realiza primeramente una prospección de los productos  actualmente disponibles en el comercio local e internacional. Los puntos de muestreo tienen que ser determinados tanto en lugar de implantación de la tecnología como en mercados internacionales, por recomendación de agentes especializados. 

Para iniciar el proceso de especificación del producto cultivado con valor agregado, se realizan primeramente pruebas de rendimiento del producto. Para ello, se envían peces, seleccionados al azar desde el centro piloto de producción, que son obtenidos del cultivo en el marco del proyecto. El producto es analizado,  fileteado y trozado considerando diferentes técnicas por expertos, generando indicadores tradicionales de rendimiento de producto, calidad de carne y otros factores de valor para determinar las características de conservación organoléptica del producto cultivado nacional. A partir de los resultados de rendimiento y calidad, se lleva a cabo un análisis para establecer las cualidades y atributos específicos del producto, sentando las bases para la elección de los tipos de elaboración que se testean en el proyecto. 

Por otro lado, se realiza una caracterización de la cadena de comercialización y logística de distribución. Para realizar este análisis es necesario establecer e identificar a los diferentes proveedores y distribuidores del producto en la cadena de producción, proceso y venta y distribución de productos del mar de alto valor agregado en el mercado nacional. La cantidad, calidad y trazabilidad del proceso productivo desde su extracción hasta culminar la cadena de distribución y comercialización es controlada por el sistema tecnológico desarrollado. 

Un ejemplo claro de este tipo de implantación es el de cultivos salmónidos en Chile, donde se ha estudiado cuidadosamente las capacidades de la especie, el hábitat natural donde se desarrolla, y los posibles beneficios económicos de este tipo de procesos. Muchos de los factores y atributos característicos de la situación chilena, que han propiciado un desarrollo creciente de la acuicultura pueden aplicarse también para otros países. En este sentido, se estima que la proyección económica e impacto local de una iniciativa sectorial de desarrollo acuícola tendrá resultados muy positivos. 

Jokin Garatea, Director de Internacionalización de GAIA (Asociación de empresas de las como  Tecnologías Electrónicas y de la Información), España. 

Marcelo Arredondo, Director de CT Valparaíso, Chile.


Yo Gerardo Torales Valdez aprendí en la clase de Tecnología  de Información y de la comunicación varias cosas como insertar varias cosas como videos e imágenes a mis trabajos para que se vieran muy presentables también aprendí a usar el PowerPoint. 

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